ORDO - CALENDARIO LITÚRGICO

Domingo GAUDETE - Tercero de Adviento - Diciembre 13 de 2020

"Él es aquel de quien está escrito:

"Yo envío a mi mensajero delante de ti,

para prepararte el camino".

(Mt. 11, 10)

Domingo de la alegría - GAUDETE

"EL SEÑOR ESTÁ CERCA". He aquí el anuncio que nos hace hoy la Iglesia, he aquí por qué nos incita hoy a la alegría y el porqué se viste ella misma hoy de fiesta, con ornamentos rosados, con flores en los altares, con acordes del órgano. Está la Iglesia impaciente por recibir al Señor, y nos contagia a nosotros de esta santa ansiedad. ¡El Señor está cerca! Más aun: "Entre nosotros está Uno a quien muchos no conocen". Esta queja amarga del Bautista  desgraciadamente es también hoy verdadera. ¡Un año más llamará a nuestras puertas el que puede remediar nuestras necesidades. Y muchos estarán dormidos!

EL CARÁCTER PROPIO de la Liturgia de esta domínica es el gozo en el Salvador, el entusiasmo por él. Introito y epístola: "Vivid siempre alegres en el señor: vivid alegres, repito.” (Nota el canto del órgano y la mayor solemnidad de este día). La Iglesia nos indica las siguientes intenciones, que confluyen, no obstante esto, en una intención central de que nos gocemos en Cristo: ¡El señor está cerca!

Debemos alegrarnos en el Salvador. No hay mayor causa de alegría que Jesús, como se ve por la Biblia, en el gozo de los antiguos padres, de los profetas, de David, Isaías. En el gozo de la Magdalena, de San Juan, de San Pedro, después de la conversión. Debemos alegrarnos en su religión. El Salvador viene también a nosotros con los dogmas de su fe, por sus mandamientos y por sus sacramentos. La misma fe es una alegre declaración sobre lo más sublime y grande que hay; propone a nuestra consideración la eterna felicidad del cielo y los caminos que él conducen con toda seguridad, infaliblemente. Los mandamientos de Cristo no son sólo carga, sino también alegría y gozo, pues son verdaderos beneficios. El vencimiento propio por cumplir los preceptos, nos fortifica y es causa de nuevos gozos.

Cristo está más cerca en el Adviento, en el cual la memoria de Cristo se aviva, y sus gracias se aumentan. ¿Cuál ha sido la finalidad del Adviento hasta hoy? Acercarnos a Cristo. ¿Qué se propone en lo que falta? ¡Acercarnos todavía más a Cristo!

CRISTO SE ACERCA sobre todo a nosotros, por la vida cristiana. “Estamos más cerca de nuestra salud, cuando recibimos la fe”, nos dijo la Iglesia en la Epístola del primer domingo. La salud, el Salvador, y está más cerca de nosotros que cuando empezamos a creer, cuando empezamos a vivir la vida cristiana, en la niñez o después de las conversión, La salud del Redentor se nos aproxima por todo aumento de gracia, pero también se acerca la salud eterna, y el día de la muerte y el juicio. ¿Pensamos en esto? ¿Procuramos acercarnos a Cristo? Esto depende de si tenemos, en medio del corazón, a nuestro soberbio yo, o a Cristo. Nuestra modestia, que es la médula de la moralidad, se ha de mostrar con todo, compenetrarse con todos nuestros actos". Recuperado de: El Rincón litúrgico. 

CURAR HERIDAS

"La actuación de Jesús dejó desconcertado al Bautista. Él esperaba un Mesías que extirparía del mundo el pecado imponiendo el juicio riguroso de Dios, no un Mesías dedicado a curar heridas y aliviar sufrimientos. Desde la prisión de Maqueronte envía un mensaje a Jesús: «¿Eres tú el que tenía que venir o hemos de esperar a otro?».

Jesús le responde con su vida de profeta curador: «Id a contar a Juan lo que estáis viendo y oyendo: los ciegos ven, los cojos andan; los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan y a los pobres se les anuncia la buena noticia». Este es el verdadero Mesías: el que viene a aliviar el sufrimiento, curar la vida y abrir un horizonte de esperanza a los pobres.

Jesús se siente enviado por un Padre misericordioso que quiere para todos un mundo más digno y dichoso. Por eso se entrega a curar heridas, sanar dolencias y liberar la vida. Y por eso pide a todos: «Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo».

Jesús no se siente enviado por un Juez riguroso para juzgar a los pecadores y condenar al mundo. Por eso no atemoriza a nadie con gestos justicieros, sino que ofrece a pecadores y prostitutas su amistad y su perdón. Y por eso pide a todos: «No juzguéis y no seréis juzgados».

Jesús no cura nunca de manera arbitraria o por puro sensacionalismo. Cura movido por la compasión, buscando restaurar la vida de esas gentes enfermas, abatidas y rotas. Son las primeras que han de experimentar que Dios es amigo de una vida digna y sana.

Jesús no insistió nunca en el carácter prodigioso de sus curaciones ni pensó en ellas como receta fácil para suprimir el sufrimiento en el mundo. Presentó su actividad curadora como signo para mostrar a sus seguidores en qué dirección hemos de actuar para abrir caminos a ese proyecto humanizador del Padre que él llamaba «reino de Dios».

El papa Francisco afirma que «curar heridas» es una tarea urgente: «Veo con claridad que lo que la Iglesia necesita hoy es capacidad de curar heridas». Habla luego de «hacernos cargo de las personas, acompañándolas como el buen samaritano, que lava, limpia y consuela». Habla también de «caminar con las personas en la noche, saber dialogar e incluso descender a su noche y oscuridad sin perdernos».

Al confiar su misión a los discípulos, Jesús no los imagina como doctores, jerarcas, liturgistas o teólogos, sino como curadores. Siempre les confía una doble tarea: curar enfermos y anunciar que el reino de Dios está cerca". Recuperado de: José Antonio Pagola

"Por eso, no hagan juicios prematuros. Dejen que venga el Señor: él sacará a la luz lo que está oculto en las tinieblas y manifestará las intenciones secretas de los corazones. Entonces, cada uno recibirá de Dios la alabanza que le corresponda".

I Cor. 4,5 

Leer más...

Búsquedas

Calendario de Eventos

Enero 2021
L M X J V S D
27 28 29 30 31 1 2
3 4 5 6 7 8 9
10 11 12 13 14 15 16
17 18 19 20 21 22 23
24 25 26 27 28 29 30
31 1 2 3 4 5 6