"Y ustedes también serán mis testigos,

porque han estado conmigo desde el principio".

Jn. 15, 27

ABRIR EL HORIZONTE

"Ocupados solo en el logro inmediato de un mayor bienestar y atraídos por pequeñas aspiraciones y esperanzas, corremos el riesgo de empobrecer el horizonte de nuestra existencia perdiendo el anhelo de eternidad. ¿Es un progreso? ¿Es un error? Hay dos hechos que no es difícil comprobar en este nuevo milenio en el que vivimos desde hace unos años. Por una parte, está creciendo en la sociedad humana la expectativa y el deseo de un mundo mejor. No nos contentamos con cualquier cosa: necesitamos progresar hacia un mundo más digno, más humano y dichoso.

Por otra parte, está creciendo el desencanto, el escepticismo y la incertidumbre ante el futuro. Hay tanto sufrimiento absurdo en la vida de las personas y de los pueblos, tantos conflictos envenenados, tales abusos contra el Planeta, que no es fácil mantener la fe en el ser humano. Sin embargo, el desarrollo de la ciencia y la tecnología esta logrando resolver muchos males y sufrimientos. En el futuro se lograrán, sin duda, éxitos todavía más espectaculares. Aún no somos capaces de intuir la capacidad que se encierra en el ser humano para desarrollar un bienestar físico, psíquico y social.

Pero no sería honesto olvidar que este desarrollo prodigioso nos va “salvando” solo de algunos males y de manera limitada. Ahora precisamente que disfrutamos cada vez más del progreso humano, empezamos a percibir mejor que el ser humano no puede darse a sí mismo todo lo que anhela y busca.

¿Quién nos salvará del envejecimiento, de la muerte inevitable o del poder extraño del mal? No nos ha de sorprender que muchos comiencen a sentir la necesidad de algo que no es ni técnica ni ciencia ni doctrina ideológica. El ser humano se resiste a vivir encerrado para siempre en esta condición caduca y mortal. Sin embargo, no pocos cristianos viven hoy mirando exclusivamente a la tierra, Al parecer, no nos atrevemos a levantar la mirada más allá de lo inmediato de cada día. En esta fiesta cristiana de la Ascensión del Señor quiero recordar unas palabras del aquél gran científico y místico que fue Theilhard de Chardin: “Cristianos, a solo veinte siglos de la Ascensión, ¿qué habéis hecho de la esperanza cristiana?”.

En medio de interrogantes e incertidumbres, los seguidores de Jesús seguimos caminando por la vida, trabajados por una confianza y una convicción. Cuando parece que la vida se cierra o se extingue, Dios permanece. El misterio último de la realidad es un misterio de Bondad y de Amor. Dios es una Puerta abierta a la vida que nadie puede cerrar". Recuperado de: José Antonio Pagola

MEDITACIÓN PARA EL DOMINGO DESPUÉS DE LA 
ASCENSIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO
 

"DAD A CONOCER A DIOS".

San Juan Bautista de la Salle
 
"En el evangelio de este día predice Jesucristo a sus Apóstoles las persecuciones que habrán de padecer por parte de los judíos, quienes los arrojarán de sus sinagogas y asambleas (1), y los tendrán por excomulgados e indignos de conversar con ellos. Así miran los mundanos a quienes se han consagrado a Dios y, sobre todo, a quienes dejaron el mundo: los : vejan, injurian, ultrajan y zahieren como a malhechores, porque, según dice el Señor, no son del mundo (2). De tal suerte tenéis que esperar ser tratados vosotros, mientras viváis según el espíritu de vuestro Instituto, y trabajéis con provecho en bien del prójimo; pues, aborreciéndoos el demonio, tampoco podrá soportaros el mundo, estrechamente asociado a él.
 
Correspondedle vosotros en pie de igualdad: será ése uno de los mejores medios para manteneros en la vida piadosa, en el retiro y alejamiento del mundo. Jesucristo predice a los Apóstoles, no sólo que serán rechazados y ultrajados por los judíos, sino, además, que quienes los mataren, se persuadirán de que prestan un gran servicio a Dios (3). Si en nuestros días no se da muerte a quienes se consagran a Dios y trabajan por su gloria, ¿qué no se hace, con todo, para denigrarles con las más ruines calumnias, tratándolos como indignos de vivir?
 
Por vuestra parte, debéis holgaros de que procedan así con vosotros; consideraos incluso como muertos para el mundo, y estad decididos a no entablar comunicación alguna con él. Si verdaderamente sois de Dios, seréis enemigos del mundo, y el mundo lo será vuestro, por serlo de Dios. Tratadlo, pues, como a tal; aborreced su frecuentación y no le permitáis el menor acceso a vosotros, por miedo de que, si os relacionáis con él, acabéis participando de su espíritu.
 
La razón de que el mundo maltrate y ultraje así a sus discípulos es, como el mismo Jesucristo dice, porque ese mundo " no le conoce a El ni al Padre que le envió " (4). Y, de hecho, los mundanos no se aficionan de ordinario sino a sus semejantes, o sea, a quienes se complacen en lo que halaga a los sentidos. No conocen a Dios, sino de modo muy imperfecto: por lo cual no piensan en Él, no hablan ni oyen gustosos hablar de Él, y sólo de tarde en tarde, se dirigen a El por la oración. De ahí el desprecio que abrigan - y que a menudo demuestran - respecto de los siervos y amigos de Dios.
 
A veces, tenéis que instruir a niños que no saben quién es Dios, porque fueron educados por padres que tampoco le conocían. Empeñaos en estudiarle vosotros tan cumplidamente, por la lectura y la oración, que os pongáis en condiciones de descubrir a los demás lo que de El sabéis, y de conseguir que le amen aquellos a quienes le habéis dado a conocer". 
 
 
"Serán echados de las sinagogas, más aún,
llegará la hora en que los mismos que les den muerte
pensarán que tributan culto a Dios".
 
Jn. 16, 2
 
 
Que la Bienaventurada siempre Virgen Santa María, 
interceda por la Paz de Colombia.
 
María,
Reina de la Paz
 
Ruega por nosotros. 

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